Mujeres rurales de Mariangola siembran esperanza con proyectos ganaderos sostenibles
En las sabanas fértiles del corregimiento de Mariangola, zona rural de Valledupar, un grupo de mujeres campesinas —algunas víctimas del conflicto, otras con discapacidad— empieza a cambiar la historia de sus comunidades. No lo hacen con discursos, sino con tierra, semilla y voluntad.
La Agencia de Desarrollo Rural (ADR), bajo el liderazgo de César Pachón, ha puesto en marcha la implementación de sistemas ganaderos de doble propósito con enfoque sostenible y diferencial, inyectando cerca de 800 millones de pesos en insumos agrícolas para transformar el panorama productivo del sector.
Este respaldo no solo busca fortalecer la economía familiar de las beneficiarias, sino también reconocer su papel como actoras clave en la resistencia territorial y en la reconstrucción del tejido social. Se trata de mujeres que han enfrentado el abandono, la guerra y la exclusión, pero que hoy apuestan por una ganadería que respeta el entorno, genera ingresos y proyecta futuro.
El proyecto avanza con una visión que articula equidad de género, inclusión social y sostenibilidad rural. Una fórmula que, más allá de los números, siembra dignidad en un territorio que ha tenido que aprender a resistir para no renunciar a sus sueños.
Desde Mariangola, este impulso es más que una inversión: es un mensaje. El campo no está solo, y las mujeres rurales no son un eslabón invisible, sino el motor de un modelo agropecuario que apuesta por la vida.